La visión de la justicia reproductiva siempre ha incluido el derecho a tener hijos, a no tenerlos, y a criarlos de forma segura, con los recursos y el apoyo que las comunidades necesitan para prosperar. Sin embargo, observamos que el movimiento por la justicia reproductiva no siempre prioriza la labor crucial de mantener unidas a las familias ni reconoce que el sistema de vigilancia familiar es una injusticia reproductiva. Esta conversación pretende mostrar y destacar la importancia de la integridad familiar y reconocer que el sistema de vigilancia familiar constituye una violencia de Estado que debe ser analizada a fondo.